NUESTRA HISTORIA

     

Desde el año 2002

Bienvenidos al maravilloso mundo del dogo alemán del Casco Viejo,   somos uno de los Afijos de las nuevas generaciones en el mundo del dogo alemán, de momento solo contamos con 14 años de experiencia. Intentamos no seguir modas, si no adaptar nuestra cría al estándar que nos marca la Raza.


Nuestra historia

En el año 2002 llegó a casa nuestro primer dogo alemán, en el año 2003 nos introducimos en las exposiciones.

Nuestra primera camada llegó en el año 2004 solo esperamos seguir y poder estar a la altura de ésta raza.

Cumpliendo el Estándar y sobre todo aprendiendo e intentando contagiar a aquel que quiera un gran perro de raza.

Y al igual que nosotros comprendiendo a estos locos de los dogos alemanes.

 

mi primer dogo alemán, ALANA . “Laika” en el pedigree. año 2002.


¿Como conocí esta maravillosa raza ?

Os cuento un poco la historia

Cómo llegue a conocer está raza tan fascinante, que … aún hoy por hoy me sorprende, me enamorada aún más.

Según mis recuerdos cuando era una niña, se me quedó grabado en mi cabeza un anuncio hace ya muchísimos años.

El anuncio era de coca-cola donde salía un cartero, que se acercaba a la valla e intentaba dejar en el buzón unas cartas.

Recuerdo que la valla de esa casa tendría una altura que al cartero le llegaba a medio cuerpo y que ojos se me quedaron cuando vi … como de repente ….

Aparecía la figura de un gran perro ENORME ¡¡¡

Era un gran macho arlequín, con orejas cortadas…

Que apoyando sus patas delanteras sobre esa valla, al cartero le sacaba casi una cabeza lo gracioso que estaba el pobre hombre, con el susto que se llevó al ver aparecer aquella bestia tan hermosa, desde ese día ya empecé a soñar con tener algún día no muy lejano un perro igual…

 

Esa imagen grabada en mi cabeza jamás llegué a desaparecer, estuvo muy presente y mientras esperaba mi momento solo podía soñar con esa grandeza, nobleza, elegancia sobre cuatro patas, carisma a la vez que misterio, era algo majestuoso yo deseaba poder tener algún día semejante ejemplar, para poder estrecharlo contra mi pecho y poder abrazarlo, era tanto el deseo que no me lo quité de la cabeza hasta que pude tener a mi primer dogo alemán, me costó mucho el conseguirlo ya que mis padres no me dejaban tener perros, y no pude hacer mi sueño realidad hasta que no me independice.


He perdido mucho por entregarme a esta raza a lo largo de mi vida, pero lo que he ganado y sus recompensas superan cualquier pérdida, sin duda es lo más maravilloso que me ha podido pasar.

Dedicado a  mis niños que me acompañaron y se quedaron en el camino, nunca os olvidar ¡¡…

Y recordar siempre…  Los dogos alemanes no dejan de ser niños grandes,  NUNCA.  


Lulú con apenas 3 meses, en su primera exposición . Barcelona 2011.